Mindfulness (4 maneras conscientes de comenzar el día)

Cómo decidamos empezar nuestro día, nada más levantarnos, puede condicionar el marco en el que se desarrollará el resto de la jornada, así que préstale atención y comienza con unas prácticas informales de Mindfulness para traer tu atención al momento presente.

Toma nota de estos consejos que te ayudarán a centrar tu atención en el único momento que verdaderamente existe: el presente.

– Haz un chequeo “corporal”: algo tan sencillo como tomar conciencia de que un nuevo día comienza es un ejercicio que requiere de voluntad y atención.

Nota el contacto de tu cuerpo sujetado por el colchón… ¿Cómo se encuentra tu cuerpo cuando te has dado cuenta de que ya estás despiert@? ¿Aparece alguna tensión física o emocional? ¿Hacia dónde se dirigen tus pensamientos?

Lleva tu atención a las sensaciones corporales durante unos minutos antes de incorporarte de la cama… Percibe el contacto de tu cuerpo con las sábanas, la temperatura de la habitación, los sonidos ambientes … Dedica unos instantes a reconocer pensamientos y sensaciones. ¿Hacia dónde se dirige tu mente?

– Toma 5 respiraciones “conscientes”: inspira, sabiendo que estás inspirando y espira, sabiendo que estás espirando…. No fuerces el ritmo, deja que fluya de manera natural…

¿Dónde eres capaz de notar el flujo del aire con mayor facilidad? ¿En tus fosas nasales? ¿En tu tórax? ¿O quizás, en tu abdomen? 

– Dedica unos instantes, mientras te duchas, a notar la sensación del agua en el cuerpo, su temperatura, el perfume de tu jabón o champú… No comiences, todavía, a resolver los problemas del trabajo o las tareas pendientes… para eso, ya tendrás tiempo luego.

Este sencillo gesto impedirá que comiences el día actuando en “piloto automático” y a que anticipes problemas e inconvenientes futuros, que quizá, ni lleguen a producirse.

– Aprovecha el tiempo del desayuno para disfrutar de tu comida, utilizando tus cinco sentidos… este ejercicio puedes hacerlo tanto si te encuentras solo como si desayunas en familia.

Huele, percibe el tacto de los alimentos, saborea, mastica y presta atención a todo el proceso: desde la preparación y cocinado de los alimentos hasta el propio acto de desayunar… Todo forma parte de la experiencia presente.

Observa  los factores que rodean a la conducta de comer. ¿Le prestas atención al proceso o lo haces en “piloto automático”?  ¿Escuchas las señales sobre cuándo empezar y cuándo terminar de comer atendiendo a tu propio cuerpo, a tus emociones y a tus pensamientos?

 Prueba a incorporar estas cuatro prácticas informales de Mindfulness durante 2 semanas y ver qué ocurre… quizá si tu mente se prepara para comenzar el día, de manera diferente, tus respuestas y decisiones, también puedan ser distintas.
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